Expresiones como natural, eco, responsable o amigable con el planeta, sin fuentes ni cifras, suelen indicar humo. Observa si se especifica porcentaje de material reciclado, alcance geográfico, período temporal y metodología de cálculo. Desconfía de adjetivos absolutos, verbos en condicional y comparaciones sin producto de referencia. Pregunta por informes auditados, estándares aplicados y límites reconocidos. Si la marca responde con claridad, gana puntos; si evita detalles, anótalo y busca alternativas mejor documentadas.
Hojas verdes, gotas de agua y paisajes idílicos no equivalen a impacto medible. Algunos sellos parecen oficiales, pero no representan certificaciones independientes. Verifica si existe organismo acreditado, norma pública y licencia trazable. Un sello serio suele incluir número identificador, catálogo de criterios y auditorías periódicas. Revisa páginas de la certificación, busca empresas listadas y confirma que el alcance se aplique al producto, no solo a una planta o a una campaña puntual. Fotografías atractivas nunca sustituyen transparencia verificable.






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